domingo, 9 de junio de 2013

"Mis hilos aprietan cada vez que intento escapar, el tiempo no me acompaña y se divierte conmigo como sí fuese un juguete de trapo desgastado"

     Inexplicable el hecho de haber un error en el paso del tiempo, su apariencia de color azul y su pánico a la eternidad es sólo una excusa de su propia debilidad. Piedras de sal en el camino hacia el Edén, queman mis pies heridos de tanto andar impidiendo mi llegada.

     Pequeños seres astutos persiguen mi sombra, escondidos entre los árboles como sí fuesen invisibles a mis ojos. En las manos de un necio se encuentra mi alma manipulado como un títere de una obra siniestra, y sus hilos están gastados de tanto actuar.

     Sobre mi cabeza, se encuentra un manto negro cubierto de diminutivos luces brillantes como plata adheridas en un orden indefinidamente perfecto, y una en particular es evidentemente demasiada llamativa, pues le gusta jugar a las escondidas sin mostrarse algún tiempo aunque hay veces que se deja encontrar. Pero le fascina cambiar de formas como sí fuese una artista de teatro cambiando de aspecto para cada escena, hasta mostrarse por completo y luego se esconde otra vez detrás del gran telón oscuro.

     Estoy en el punto exacto en que la infelicidad se convierte en una virtud, y mi virtud se vuelve algo prohibido.

     En el abismo ya olvidado se encuentra mi corazón de cristal en mi triste andar hacia el crepúsculo de la noche, el cual demuestra que mis penas han sobrepasado mi ser. Ahora no me importa nada más que terminar este sendero de sal. aunque lo más doloroso pueda ser que mis pequeños pies están descalzos, pareciera que el dolor de esos pasos hubiese terminado en el exilio de mis sentidos.

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