domingo, 16 de junio de 2013

Una travesía más

                               ¨No tengo destino ni partida, pero tengo pies para caminar. Sólo eso necesito hasta que ellos me digan cuando quieren que termine mi viaje al alba¨

     En mi sangre oscura como la tinta negra, un sello de palabra permanece con el objetivo de aprisionar mi alma por la eternidad, dejándola sin libertad alguna. La noche, cómplice amante, junto con la luna, son eternos guardianes de mis deseos. Suelen posar sus miradas en los pasos que voy dejando atrás por estos campos de rosas de un color rojo intenso mostrando su belleza absoluta, sus espinas rompen mis ropajes ya gastados y llegan a lastimar mi piel cortándola como sí sólo fuese un fino papel. Y aunque mis ojos se llenan de dolor, nunca vacilan ni dejan de mirar más allá de las estrellas, esas pequeñas luces sujetas al manto de la interminable noche.
     La palabra "dormir" ya la desconozco porque me atormenta el infierno de mis pesadillas. Y es así como solamente deambulo todo el tiempo sin descanso y sin perdón. Temo no despertar si entro en un sueño que no tiene fin. Pero, no puedo evitar pensar que tantas promesas que me parecían irrompibles, resultaran ser palabras vacías y al final de lo único que me sostenía, desapareció. Ya no me queda casi nada, sólo un pequeño recuerdo que menciona tú nombre a cada segundo como sí lo único que hay en mi mente fueras tú.
     Sigo buscándote por todas partes, estoy perdiendo las esperanzas de encontrarte. Pero, después de tanto andar, estas ahí, te encontré al fin. Aunque mi felicidad es inexplicable, no puedo evitar ver en tus ojos ese terror paralizante que sueles tener cuando ves un fantasma en frente tuyo. Puedo decirte que no tengas miedo de mi, mis pasos no son tan fuertes como crees. La parte bestial que se encuentre en mi interior es como un cachorro en busca de alguien que sepa apreciarlo como un ser inofensivo y fiel. No tengo intención de lastimarte y aunque a veces sea agresiva, por dentro siento mas de lo que demuestro. Pero es mi lado humano quien deja ver lo fría que puedo ser.
     Tus manos están tibias, lo puedo sentir. Pero las mías siguen siendo tan heladas como lo fueron siempre y me doy cuenta del escalofríos que te produce acariciarlas, porque no dejan de temblar sobre las mías. Eso me produce impotencia y una especie de odio hacia mi persona. No quiero que sufras, no deseo que tengas miedo al estar a mi lado. Prefiero quedarme en la soledad por el resto del tiempo para que puedas seguir tu camino sin temor alguno. Ahora me toca cargar con mis pecados y mi maldición, solamente acompañada de la soledad y de la luna, aquella amiga que suele contarme historias y que conmigo siempre escapa.
     Una luz fugas pasa cerca de mi. Es mi destino la que se marcha sin desvíos, solo escapa de mi alcance tan rápido que apenas lo puedo distinguir.
     En un rincón de este paisaje, las luces de neón esperan con ansias la llegada de aquella viajera luego de su travesía por donde sus pies la han llevado. Pero, aún queda por esperar...
     Casi no lo pude notar. Pero mis labios se humedecieron en un color similar al de la ausencia y mis ojos, los cuales solían gozar de un tono brillante, prácticamente único, pero hoy van perdiendo su brillo y se opacan cada vez más. Al fin me detengo y lo que observo es un pañuelo blanco manchado con gotas de sangre, creí que serian lagrimas, pero sé que la sangre no es igual que el agua. También hay un hermoso pano de cola de color, con detalles singulares, abierto insinuando esconder una melodía sin terminar y flores envejecidas en pequeños frascos de cristal. Un perfecto escenario para una muerte...
     La mía!.

domingo, 9 de junio de 2013

"Mis hilos aprietan cada vez que intento escapar, el tiempo no me acompaña y se divierte conmigo como sí fuese un juguete de trapo desgastado"

     Inexplicable el hecho de haber un error en el paso del tiempo, su apariencia de color azul y su pánico a la eternidad es sólo una excusa de su propia debilidad. Piedras de sal en el camino hacia el Edén, queman mis pies heridos de tanto andar impidiendo mi llegada.

     Pequeños seres astutos persiguen mi sombra, escondidos entre los árboles como sí fuesen invisibles a mis ojos. En las manos de un necio se encuentra mi alma manipulado como un títere de una obra siniestra, y sus hilos están gastados de tanto actuar.

     Sobre mi cabeza, se encuentra un manto negro cubierto de diminutivos luces brillantes como plata adheridas en un orden indefinidamente perfecto, y una en particular es evidentemente demasiada llamativa, pues le gusta jugar a las escondidas sin mostrarse algún tiempo aunque hay veces que se deja encontrar. Pero le fascina cambiar de formas como sí fuese una artista de teatro cambiando de aspecto para cada escena, hasta mostrarse por completo y luego se esconde otra vez detrás del gran telón oscuro.

     Estoy en el punto exacto en que la infelicidad se convierte en una virtud, y mi virtud se vuelve algo prohibido.

     En el abismo ya olvidado se encuentra mi corazón de cristal en mi triste andar hacia el crepúsculo de la noche, el cual demuestra que mis penas han sobrepasado mi ser. Ahora no me importa nada más que terminar este sendero de sal. aunque lo más doloroso pueda ser que mis pequeños pies están descalzos, pareciera que el dolor de esos pasos hubiese terminado en el exilio de mis sentidos.
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